jueves, 17 de mayo de 2012

Jueves

No es que no pueda hablar, es que he olvidado como hacerlo. A veces las palabras juegan en nuestra contra, a veces...la falta de definiciones, pare a la confusión. Y yo soy experta en nuevos descubrimientos. Siempre hay un motivo que hace que juegue mi cabeza. Le gusta darle vueltas a cada palabra dicha y a cada beso en el aire. Estropear días de verano y negarme placeres, como verte sonreír. A veces me engaña y casi casi me convence de que ya no te quiero nada y me dedico sólo a caminar. A ratos, mi mundo y el tuyo coinciden. Se acarician las pestañas y hacen el amor. Están cargados de matices y sutilezas y se parecen poco a nosotros, que si nos tocamos, nos arrancamos piel y huesos.

miércoles, 18 de abril de 2012

Me gustaría explicarte porqué estoy tan triste.
Lo cierto es que a veces no hay una respuesta exacta a mis problemas. Me torturo buscándola por todas partes, pero es más complejo que una frase (simple o compuesta).
No puedo decirte porqué estoy tan triste hoy. Quizás porque todo en general está descolgado y no encuentra su sitio. Eso me desestabiliza y me vuelve más frágil. Estoy confundida.
Parece que mi decisión es ceder y darle una oportunidad al tiempo para que vuelva coherente el mundo.
Estoy rellena de utopías, me gusta pensar que el mundo es maravilloso y sólo tengo que darle una oportunidad, pero cuando parece que siento de verdad, se esfuma entre los dedos.
Ayer te dije que esto se llama impotencia.
Impotencia por no poder hacer lo que quiero, por estar determinada por mi pasado, porque esto machaca el presente, porque mi falta de acción va contra mí. Porque no sé qué quiero ni cómo mover ficha. Estoy impotente porque necesito una solución con fecha de caducidad. Es necesario que aparezca pronto y me aleje de tanta ansia y de estar tan perdida.
Necesito luz y una ambición, un motor, una llamada, una meta clara que pueda comerme.


¿Y ahora qué? ¿Qué hago contigo, conmigo, con el mundo...? Con la gente que duele y con la que ha dejado de doler. ¿Qué hago yo ahora si no sé qué hacer?

Necesito que me abraces, pero hoy voy a callarme.

viernes, 13 de abril de 2012

Quedan 24h

Siempre he sido aficionada a las cuentas atrás. Facilitan que me ponga ñoña y nadie me mire mal, que haga regalos, que cante "te quiero" y me ría de la risa misma.
Las fechas me ayudan a no parecer un pastel con patas, pero lo cierto es que contigo, cualquier día que me acerque a tu mirada, termina siendo especial.
Con eso no quiero decir que de igual. No voy a olvidar ninguna fecha, ningún instante, ninguna canción. No pienso perderme ni un detalle.
Tengo bien grabados seis meses (a falta de un día, aún por escribir)y la capacidad de atesorarlos como mi bien más preciado.
Tengo espacio para todos los recuerdos que están por nacer y abrazos grandes para que los del pasado nunca tengan frío. Así pienso cuidar de nosotros, así pienso quererte a ti.

Valoro cada sonrisa, cada vez que nuestras manos se rozan, cada momento en que mi mente se dispersa y tus caricias me salvan...
Quizás he adquirido la capacidad de ver la vida de otra manera y ya sentarme en la cama con un bote de nocilla no es mi mejor plan. Daría lo que fuera por que estuvieras aquí, abrazándome; escuchar tu respiración tranquila y arroparte cuando se aferre a ti un mal sueño.
Compartir todos los besos de "buenos días" y oler cuando te fueras el pijama para que una parte de ti, siguiera conmigo.
Cada vez me cuesta más dejarte ir. Odio echar de menos y odio perderme una mueca o un suspiro.

Todo lo que ha pasado, lo que ha cambiado, lo que ha caído; me ha llevado a ti. Todo lo que ha dolido me ha traído este verano y la capacidad de amar(te) como lo hago.

Quisiera que vieras mi sonrisa de idiota cuando hablo de ti, que las palabras no se me quedaran cortas constantemente...quisiera que siempre fuera una ráfaga de aire fresco un mensaje nuevo.
Quisiera para ti, una caja llena de sueños. Asegúrate de darme tiempo, yo pongo el resto.

domingo, 8 de abril de 2012

Después de dormir contigo siempre te quiero más

Probablemente haya pasado siglos hablando de ti sin saber tu nombre, soñando contigo todas las noches y preguntándome por qué...por qué no te cruzabas en mi camino.
Supongo que pensaba y te invocaba un poquito. Nunca creí que fueras real. Me rechinaba incluso cuando te estaba viendo sonreír y algo me decía "tienes que conocer a ese chico".
Las utopías saben a desengaño. Normalmente abarcamos más de lo que podemos encontrar, luchamos contra imposibles y nos chocamos contra la pared: la perfección no existe.
Tus taras tienen hueco en mi corazón. Incluso lo que haces mal, me llena; por ser parte de ti, de tu vida y del mundo que, por suerte, te quiso en mi camino.
Y podría decir que estoy enamorada de ti y tú responderías que tú también o que ya lo sabes. Lo cierto es que me muero por repetirlo hasta la saciedad, por susurrarlo, gritarlo, cantarlo y dibujarlo en tu espalda: TE QUIERO.

Si mi cabeza juega con los dos y nos pone al borde, perdóname. La verdad es que me gustas mucho y quiero acertar.
Siempre he sido el resultado de un conjunto de despropósitos unidos con hilo poco resistente. Insegura y pequeña...me has hecho descubrir.
Descubrirme es descubrirte.
Cada rincón nuevo me devuelve un pedazo de mí.
Quizás no sea yo y me haya convertido en ti, quizás siempre tuviste una pieza que me faltaba o una tuerca, porque ya sabes que esas seguro que faltan.

Me apetece escuchar tu voz, diciendo cualquier cosa, no sé. Aunque sea una estupidez o la revelación más importante...yo quiero escucharte. Quiero sentirte, abrazarte, comerte, besarte. Quiero leerte como un mapa y que aún así me sorprendas.
Quiero oírte canturrear cuando andas despistado, quiero mirarte cuando no me miras y ver cómo poco a poco te das cuenta y me devuelves la mirada...y aparece la sonrisa.
Quiero tocarte. El cuerpo, el alma, la risa y la vida. Quiero calarte y volverme imprescindible...tanto como lo eres tú.
Quier acostumbrarme a tu respiración tranquila cuando duermes. Quiero que te gires y me abraces en cuanto me escabullo entre las sábanas.
Quiero un beso de buenos días, otro de buenas noches y mil veces mil entre medias (aunque aún así, me parecen pocos).

A veces te miro y esa sensación de irrealidad me roza los dedos. Siento la necesidad de fundirnos para no perder mi razón.
Me vuelves impulsiva y cambiante, sacas de mí lo mejor y lo peor.
Haces que parezca sencillo vivir sin arrastrar los pies y no hay palabras suficientes para explicar que cada paso que das, cala en cada poro y escribe una letra más de tu nombre en mi superficie.

Sé que soy la persona más cursi del mundo y que probablemente ya no te lleguen mis letras.
Será un mensaje más dentro de esa rutina en la que describo paso a paso la palabra amor. 4 letras y tantas explicaciones como personas en el mundo. Tú eres la mía.
Por más que haya querido, amar es nuevo y responde sólo a tu presencia.
Estoy tan confundida, tan quebrada y a la vez tan entusiasmada y con tantas ganas, que no sé cuál es mi camino ni qué manera de actuar es la que tengo que escoger.
Sólo sé que eres tú. Y que deseo compartir cualquier opción contigo.
No me gustan las promesas, prefiero las sonrisas.
Te regalo la mía siempre que nos crucemos.

sábado, 17 de marzo de 2012

Porque...

Es complicado tener una conversación sin nombrarte, sin sonreír como una tonta, sin buscarme tu olor en las manos después de una tarde juntos.
Parece imposible comerme las ganas de gritar a los cuatro vientos que soy feliz.
Hace un contraste increíble tu presencia en mi vida. Probablemente te deba muchas cosas, pero entre ellas está volver a reencontrar mis ganas de comerme el mundo.
A veces parece sencillo realizar cualquiera de mis sueños. Quizás porque he soñado constantemente contigo y aquí estás, hipnotizándome, cambiando el mundo.
Me preguntaste qué me gusta de ti y no sabía (ni sé) responder algo en concreto.
La primera vez que te abracé, necesitaba pegarme a tu cuerpo. No es tan sencillo de explicar como que me atraigas; lo cierto es que quería empaparme de ti aunque fuera un instante. Y lo que sentí entonces y lo que siento ahora es que ese es mi sitio.
Doy vueltas en torno a quién soy y por qué, que desaparecen en cuanto tomo contacto con tu cuerpo. Me siento protegida e intocable, la más fuerte y brillante; pero a la vez me envuelve la certeza de que sería tan sencillo romperme como que me soltaras, sin más.
Me gusta sentir la presión de tu boca contra la piel desnuda, el calor de la saliva y las manos entrelazadas. Me gusta que te toques cada dos por tres el pelo, porque me he acostumbrado, supongo...hasta eso me gusta de ti.
Tu sonrisa altamente contagiosa, tu capacidad para demostrarme que no hay dragón que pueda acabar conmigo. Tu confianza, tu mirada que traspasa y a la que nunca seré inmune. Me gusta tu voz y me gusta porque suena distinta cuando hablas conmigo y más dulce aún cuando me susurras al oído.
Me gusta que estés dispuesto a aprender de mí y que te fascinen mis locuras; me gusta escucharte hablar de algo que te entusiasma, porque te cambia la cara y pareces un niño. Que puedas convertirte en un hombre 5 minutos después y me hagas ver que es imposible no desear estar contigo.
Tu dulzura, tu humor absurdo, que hagas pucheros. Tus besos...y ese día que fuiste lo último que vi antes de cerrar los ojos y lo primero al despertar.
Me gustas tanto que siento que el tiempo siempre juega en mi contra y te aleja demasiado rápido.

Cuando algo te preocupa y pareces salido de otro mundo, más etéreo e inalcanzable, como perteneciente a otro momento, huyendo de banalidades. Cuando te centras en mí y consigues que desaparezca mi aturullada cabeza y me ría...no preguntes más porqué, siempre serás tú la respuesta.

¿Que qué me gusta de ti? Pues tú, ¿qué me va a gustar?
Me gusta descubrir cada día un poquito y que cada nuevo hallazgo sea un motivo para quererte más.
Decir que me gusta es casi una burla. Me maravilla cada aspecto de ti y de tu existencia, si quieres que me ponga poética, yo lo hago.

Te quiero. Por la paz que inspira tu carita cuando te apoyas en mí y cierras los ojos, por las yemas de tus dedos recorriéndome, creando nuevas formas, descifrando misterios, encontrando cosquillas. Por cada vez que me cuentas algo nuevo y lo devoro al instante, uniéndolo a la base de datos que contiene cada milímetro que me das.

domingo, 11 de marzo de 2012

Sin cambios

Tenía a Blancanieves de fondo hasta que decidí que necesitaba ponerle música a mi día. Suena "La canción más fea del mundo" y esta no, esta no es nuestra...
La banda sonora de mis días sigue siendo su voz.
Hay veces que me cuesta levantarme y necesito del Pájaro-que-da-cuerda y la preciosa señorita Pompom, pero la verdadera razón siempre es la mirada fija del chico fabuloso...la clave que causa sonrisas. Sonrisas que él ha memorizado de principio a fin, sonrisas que sabe oler, a las que anticiparse.
A veces nos rozamos más de la cuenta y nos hacemos daño, pero siempre encontramos la manera de encajar sin romper nuestros picos.
Supongo que esto es amor. Un constante tira y afloja que nos pone boca abajo, que nos acaricia y nos araña, que es mortífero y vital. Y yo no podría vivir sin él, no aguantaría ni dos aleteos.
Le quiero tanto que nunca es mucho. Aunque me canse de mi estupidez y me vuelva cada vez más cría, aunque me asuste cada vez que mi s1 s2 se convierte en una repetición del suyo.
Le sigo, ciegamente y sin reservas. Prácticamente desde el primer momento mi pie izquierdo y el suyo encabezan la marcha. Así nada saldrá mal, estoy segura. Mientras le queden sonrisas, a mí me sobra camino.