Estás jugando, jugando y te mancharás las manos. Quizás de sangre o de miedo o simplemente de traición y de mierda.
Estás jugando, jugando y no piensas friamente que acción conlleva reacción y detrás de todo esto hay un corazón que late.
A ratitos no importa nada, simplemente dejarse llevar.
La carne llama a la carne y la imcomprensión a la unión y al efecto con tintes de soledad.
Podríais quereros mucho de vez en cuando. Compartir sábanas y frustraciones, hablar de filosofía, de vuestra infancia, de la falta de cariño. Podríais quitaros el frío y sería una sensación real, tan real como la de la caida al ver que hay sentimientos ahí que compartís con otros.
Acción-reacción, ¿y la atracción dónde queda? ¿quién decidió teñir esto de incorrecto?
No es posible que no haya consecuencias, las habrá, sólo es cuestión de escoger un camino
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