Inquietudes de un alma que siente.
Siempre he fantaseado con que yo era especial, que sentía de una manera especial, que mi sensibilidad era mayor.
Probablemente esto responda a algún tipo de transtorno, algo irá mal por ahí dentro; pero sin eso probablemente mis motivaciones artísticas serían nulas.
Hay un lienzo enorme en mi habitación, es un 50 figuras.
Ocupa gran parte de mi espacio y en ciertos momentos hasta me asfixia, no puedo dejar de mirarlo. Es un espejo a mi misma, una respuesta al dolor que llevo encima estos días.
Quiero comérmelo y asesinarlo, quiero sacarlo del todo; y ahora me ataca así. Me miro a mí misma dormida al otro lado, cayendo tranquila, dejando que el tiempo pase.
Quizás sea mi actitud ante el mundo lo que tengo que asesinar.
Me he decidido a crecer y a superarlo todo, a ser la más fuerte, a arrancarme los demonios.
Es mi código vital, hablaré de él por los codos.
Con vosotros me siento segura, echar de menos es natural, pero no voy a dejar que acabe conmigo porque quiero seguir, seguir descubriendo y que se aparten los límites.
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