domingo, 20 de noviembre de 2011

Divaguemos acerca de esto y aquello

Hoy es domingo, domingo otra vez.
No sé cuántos domingos han pasado, unos cuantos ya, pero vuelve a ser domingo, no falla.

El tiempo últimamente no me quiere. Nunca me deja hacer lo que me apetece, siempre acelera o se para según le viene en gana, no me deja opinar.
No puedo cambiarlo, a ratos creo que no puedo hacer nada para cambiar las cosas, pero me basta con provocarte una sonrisa. Es lo único que necesito últimamente, ser capaz de hacerte sonreír.

Yo soy yo y mis circunstancias.
Quizás al universo en general le cueste entenderme o probablemente sea yo la que se siente fuera del mundo y no se esfuerza demasiado por estar dentro del mogollón.
No soy demasiado especial, me gusta pensar que sí, pero no lo soy, no tengo nada espectacular que atraiga a la gente como moscas, solo la promesa implícita de que puedo cuidar de ti y voy a hacerlo, de hecho.

Soy un pequeño desastre, aunque no lo parezca, a ratos me vuelvo dulce pero amo demasiado estar sola...al mismo nivel que lo temo.
Pasaría horas riendo con vosotras, pasaría una vida abrazándote a ti.
Lo cierto es que se me escapan quejas, pero soy rotundamente feliz...a ratos puedo jurarlo, me conformo con bailar un rato con la felicidad.

Pienso mucho en todo y me gusta medir, pero hay cosas que se me escapan al mismo nivel que las palabras, las confesiones. Pero me siento bien, protegida, respaldada y querida.
Todas estáis ahí, en el comedor, hablando de cualquier cosa y riendo mucho, apoyándonos mucho.
Este año ha cambiado tanto el mundo que quizás sí se pueda, quizás algo tenga que ver en toda esta revolución.

Si siento, y siento mucho, quizás sea lo mejor.
He vivido la pasividad y he rozado los límites. No es lo que quiero, te quiero a ti.

No tengo ganas ni tiempo de darle explicaciones a nadie, me basta con seguir caminando hacia donde esta senda me lleve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario