miércoles, 10 de agosto de 2011

Después de "En llamas" (mini-fic)

Quizás sea demasiado tarde para conjeturas.

Quizás fui inocente o simplemente idiota por dejar correr los hechos y no formar parte de nada, por hacerte tanto daño. Lo siento, Peeta.

Ahora que está en manos del Capitolio, cubierto de sangre, mugre, muerto de hambre, electrocutado…Dios sabe cómo; percibo firmemente que necesito estar con él. Quizás porque hemos compartido la vida y también la muerte, Peeta  y yo somos parte de un mismo ser.
Asumí demasiado pronto que no podía compartir mi pena con nadie y que de no tener más remedio, Gale era la opción clara. Pero estaba siendo absurda, no podía descifrar lo que mi propio corazón me estaba exclamando a gritos.
Es él y sólo él, la única luz en este mundo oscuro tras las llamas, el único sinsajo.

No he podido reír y conservo la máscara mortuoria día y noche, no me concentro en los entrenamientos, no digiero la insípida comida del Distrito 13, no miro a Gale a la cara y mi único consuelo es que al menos Prim y mi madre están aquí.
Siento la ausencia más que el hambre, las heridas de la arena. Ya no sueño con mutos, sólo aparece Peeta una y otra vez; a veces sonriente y otras soltando una última exhalación.
Siempre demasiado lejos para sostener mi mano y que pueda traerlo de vuelta…

No hay comentarios:

Publicar un comentario