martes, 9 de agosto de 2011

Revisión: En Llamas

O "Empatía, dolor y pena, ¿dónde estás, Peeta?"

Antes de empezar la revisión os advierto que es la segunda parte de "Los Juegos del Hambre", libro de Suzanne Colins que introduje en una entrada anterior =). Por tanto, aviso, ¡spoilers!


Nos habíamos quedado al final de "Los Juegos..." con un sabor agridulce: Peeta y Katniss están milagrosamente vivos y rumbo al Distrito 12 en el que gozarán los privilegios de ser ambos vencedores pero su relación está convirtiéndose en escombros, los sentimientos de Peeta se desploman al saber que cada muestra de cariño de Katniss era una estrategia de supervivencia.
Para colmo de males, tienen que seguir fingiendo en una ruta que harán por los distritos, pavoneándose ante las familias de aquellos que murieron como daño colateral...
Pero el presidente Snow no está convencido del arrebato de amor de Katniss con las bayas, lo que hace que el juego no haya acabado en la arena, de hecho, la supervivencia ahora es más difícil que nunca.

Pues con este panorama empezamos "En Llamas".
La amenaza de una rebelión aparece en todo Panem, se repiten cada vez muestras mayores en contra del Capitolio en gran parte de los distritos y la Gira de la Victoria no hace que esto mejore, si no que estimula a los rebeldes que toman a Katniss como imagen de su movimiento.
Nuestra pobre protagonista no sabe qué hacer: parece impensable enfrentarse al Capitolio y no quiere que más gente muera, pero cada intento que hace por enmendar la situación, exalta más a los rebeldes que parecen haber tomado la decisión por ella.
La aparición en el bosque de dos refugiadas de otro distrito en busca de esperanza hacia el destruido Distrito 13 hace que Katniss se plantée por primera vez la posibilidad de un futuro...pero hablar con Haymitch la devuelve a la cruda realidad: el Distrito 13 no es una opción.

Por otro lado, tenemos el tercer Vasallaje de los Veinticinco a la vuelta de la esquina.
Es una conmemoración de los Juegos que siempre resulta más letal y sangrienta y que en su última edición (en la que participaban el doble de tributos) tuvo como vencedor absoluto a Haymitch, mentor de Peeta y Katniss en los anteriores Juegos.
Al fin llega el día y el presidente Snow desvela la sorpresa que configura el nuevo Vasallaje: todos los tributos que participen, serán escogidos de entre los ganadores de anteriores ediciones.
La noticia afecta fuertemente a Katniss: tiene que volver a la arena, y lo que es peor aún, estará acompañada por Peeta o Haymitch sin posibilidad de que ambos sobrevivan.

El escogido por sorteo es Haymitch, pero tal y como podíamos prever, Peeta se ofrece voluntario para poder proteger a Katniss y que esta vuelva sana y salva a casa.
Nos encontramos antes el primer problema serio del libro: tanto Peeta como Katniss quieren que el otro vuelva con vida al Distrito 12, lo que implica su propio sacrificio.
Haymitch le promete a ambos que salvará al otro, así que no podemos adivinar quién gozará de los favores de su mentor en esta edición...

En el Capitolio, el público llora el destino de Peeta y Katniss que no parecen tener ni un minuto para disfrutar de "su amor trágico", ni siquiera para una boda que parecía totalmente inminente...
Peeta sorprende en su entrevista antes de los Juegos afirmando que se han casado en secreto y...¡que Katniss está embarazada!
Las estrategias del chico del pan nos dejan con la boca abierta, pero él solo intenta que la chica a la que ama con todo su corazón sobreviva. Sabéis por qué me gusta tanto, ¿verdad?

Los Juegos del Hambre comienzan nuevamente con inesperadas alianzas, como Finnick y Mags o Majara y Voltios que no hacen más que esforzarse porque Peeta sobreviva con la constante sombra de Katniss asegurándose de que así sea, pero...¿qué pasará con estos Juegos? ¿quién conseguirá ser el ganador de ganadores? ¿podremos volver a ver sonreír a Peeta? ¿se dejará matar Katniss tan fácilmente...?

Ahora si tenéis intención de leer el libro, os recomiendo que no continuéis =).
Muuucha opinión personal y muuucho Peeta:

Como siempre, Katniss nos mezcla en sus miedos y confusiones. "¿Qué puedo hacer? ¿Me quedo, me voy? ¿Lucho? ¿Peeta, Gale, ninguno?, ¿Qué le pasará a la gente a la que quiero?"
Los Juegos han hecho mella en nuestros perfectos ganadores. Ambos se hunden en pesadillas cada noche y son incapaces de dormir sin el calor que sólo ellos pueden darse...es evidente, ¿no?
El amor de Peeta en algún momento dejó de ser unilateral y esta chica no se da ni cuenta de que está loca por nuestro rubio favorito...
Podemos confirmar las sospechas cuando al enterarse de que volverán a la arena, acude a Haymitch como loca y le pide que salve a Peeta a sabiendas de que eso implicará su muerte.
Quiere morir por él y ¿de verdad piensa que es solo una deuda moral? Yo creo que no.
Pero claro, esta muchacha tiene continúamente que preocuparse por todo el mundo y eso la deja sin mucho tiempo para darles vueltas a lo que siente de verdad.
La dureza de los Agentes de la paz, las rebeliones, los nuevos Juegos...este libro nos trae acciones rápidas que nos dejan sin aliento y sobretodo mucha pena.
Porque si algo consigues es sentir un nudo en la garganta que no se va a lo largo de todo el libro.
"¿Por qué?" parece ser el pensamiento más difundido página a página. Demasiado sufrimiento, demasiados calvarios, demasiado ilustrado este mundo de pesadilla que es Panem.

Y ahora que habíamos logrado sonreír al traernos de vuelta a la parejita, vuelven a llevárselos sin esperanza de que retornen...¿o no?
Katniss es ajena a todo durante la mayor parte del libro y, por tanto, nosotros también.
Ni siquiera podemos olernos que hay más supervivientes, de hecho, hay muchos y eso nos va a animar un poco porque nadie quiere despedirse de Finnick, nuestro nuevo guapo favorito (mi nuevo mejor amigo jajaja).
Pero otra vez lo mismo...¿qué pasa con Peeta? ¿dónde está Peeta y por qué no le vemos? ¿por qué no le han salvado a él también?
Los rebeldes del Distrito 13 (que no estaba muerto...¡que estaba de parranda!) se han encargado del rescate de su Sinsajo pero...¿a nadie le importa Peeta? Han dejado que el Capitolio le haga prisionero y no sólo vuelva loca a la recientemente enamorada Katniss, si no que nos deje preocupados y tristes a todos...

Y así se acaba "En Llamas" con un final poco alentador, como el de " Los Juegos del Hambre".
Parece haber esperanza al final del túnel, el inicio de una rebelión, de un cambio, de un futuro mejor, pero...¿es demasiado pedir un poco de felicidad para nuestros protagonistas? Estamos cansados de que su eterna lucha no deje más que muertos y dolor.

Este libro, a mi juicio, precisa un público más adulto que "Los Juegos del Hambre".
No es para nada una novela juvenil y la carga psicológica resulta difícil de soportar. No estamos hablando de una relación de amor/desamor, es una guerra constante en la que te vencen una y otra vez, en la que sigues encerrado por más que intentes vencer, en la que caes y todos caen contigo...

Aquí, como siempre, un fragmento de esos que te hielan el corazón:

"-En realidad, a mí no me necesita nadie- afirma, aunque sin compadecerse.
Es cierto que su familia no lo necesita. Llorarán por él, igual que unos cuantos amigos, y después seguirán adelante. Incluso Haymitch, con la ayuda de un buen montón de licor blanco, seguirá adelante. Me doy cuenta de que sólo una persona quedará herida sin remedio si Peeta muere: yo.
-Yo-respondo-, yo te necesito.
[...]
Esta vez no hay nada que nos interrumpa, salvo nosotros mismos. Y, después de unos cuantos intentos, Peeta se rinde y deja de hablar. La sensación de mi interior se hace más cálida, surge de mi pecho y se extiende por todo el cuerpo, por brazos y piernas hasta llegar a la punta de los dedos. En vez de satisfacerme, los besos tienen un efecto contrario, aumentan la necesidad. Creía que era una experta en hambre, pero se trata de un hambre completamente distinto."


Tengo que decir que ya he vuelto a meterle mano a "Sinsajo", el libro que cierra esta fantástica trilogía. Tendréis reseña pronto, probablemente, aunque es más largo que "En Llamas" y está teñido de gris hasta el final.
Lectura sólo apta para valientes...¡Bienvenidos a los Septuagésimo quintos Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte está siempre, siempre de vuestra parte!



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