Me ha dado fuerte por "The Hunger Games". Hacía mucho tiempo que no leía la saga y los echaba de menos; ahora me acompañan por las noches y me quitan el sueño.
Pensamientos de "Sinsajo", en uno de los momentos más fuertes del libro, así que ya sabéis, el que avisa no es traidor.
Para los que queráis leerlo, lo entenderéis mejor cuando haga la reseña así que podéis esperar un par de días =).
He estado escondida junto a los lápices de colores.
Caen sobre mí uno tras otro, magenta, azul, verde, naranja...el color favorito de Peeta.
Tomo la cera entre mis dedos, apretándola sin querer, pensando en cómo él sabría hacer magia con tan poquita cosa, como supo hacerlo conmigo.
Pero tengo que negarme a todo lo que tenga que ver con él porque se ha ido.
Ni siquiera puedo acercarme, olerlo, acurrucarme en su pecho, posar los labios en su clavícula...no puedo hacer nada.
El Peeta que me quería y estaba dispuesto a dar su vida porque saliera de la Arena ha muerto en el Capitolio y ha traído de vuelta su cascarón vacío que mira a todas partes con los ojos desorbitados, ansiando mi muerte tanto como antes luchaba por mi vida.
Peeta...el dulce y carismático chico del pan está escondido, acurrucado contra la pared en una sala oscura donde es observado por una multitud ante la cual es sólo un experimento.
Nadie siente tanto como yo que se ha ido...y que esta vez no hay posibilidades de que vuelva.
Me he vuelto a sentir pequeña, vacilante y confusa. Soy la viva imagen de Prim cuando escuchó su nombre en la Cosecha. Tengo miedo y estoy indefensa porque ya no estás aquí.
No para mí.
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