martes, 10 de enero de 2012

Soy adicta a los ojos oscuros

Pero estoy enamorada de los tuyos.
Y no importa sin son verdes, porque reflejan más profundidad que el marrón más turbio.
Esconden miles de secretos y me aferro a ellos en busca de más; de una forma segura, tranquila y adictiva de descubrir lo que no quieres que otros sepan, pero me brindas a mí.
Sin mover los labios, mostrándote todo. Y es un sí pero no, un quiero, pero tengo miedo, eso que se desvela entre la necesidad de que te abracen mucho.

Luego está esa forma tan tuya de mirarme.
Que es un completo punto y aparte, que no se parece a nada ni a nadie, que me transforma en otra persona mucho más válida y viva, que me hace respirar para quitarme después el aire.

Lo que me gusta de ti es lo que haces conmigo. Y es egoísta, lo sé, pero me vuelves vulnerable, me quitas todas las capas que me he esforzado tanto tiempo en crear, haces que estremezca y me recuerdas que soy una persona y tengo miedo, como todas.
Me gusta de ti que seas tan dulce. La forma de dejarte caer sobre mis rodillas, el olor de tu pelo, tu sonrisa, que seas tan expresivo, que me consientas y nunca me niegues un abrazo.
Cuando me coges la cara mientras nos besamos y parece que vaya a escurrirme toda. Que seas más alto que yo, porque llego al punto exacto en el acurrucarse contra tu pecho es muy sencillo y tu corazón pone la banda sonora perfecta; poner mi mano sobre la tuya y cerrar poco a poco los dedos, sentir la calidez más allá de los guantes, porque eres tú el que alimenta el fuego y no importa la realidad que otros sientan, porque en la mía sólo hay hueco para esto, que es más cierto que los grados bajo cero, las bufandas por el cuello, los chaquetones imposibles y hasta que las capas rojas...

Porque yo te quiero a ti, y me sobran los motivos, cada día surge uno nuevo que viene con más fuerza a unirse al resto. Las mejores cosas son aquellas que no se pueden explicar, que simplemente existen y que te taladran en la presencia y en la ausencia.
Y digo yo...sintamos fuerte. Y lo demás importará lo justo y lo necesario mientras siga quedándome sin palabras. Eres la única razón por la que soy capaz de quedarme en blanco, o al menos intentarlo. Siempre rondan mi cabecita mil maneras de besarte y de quererte más, de hacerte sonreír y contagiarme de tus ganas.

No sé qué tendré de especial, pero debe ser algo enorme y precioso si sigue consiguiendo que estés a mi lado.
No me canso de decirlo: Te quiero. Una y mil veces son pocas porque no pienso dejar de hacerlo =).

No hay comentarios:

Publicar un comentario