Llega un momento en el que te das cuenta de lo que sientes por una persona; normalmente va marcado por un hecho: verla triste, que algo malo le suceda, que alguien ande alrededor con intenciones diversas...
Cuando eso pasa, sientes la necesidad imperiosa de estar cerca, tanto física como espiritualmente, de abrazarla y de decirle que vas a hacer todo lo que esté en tu mano para que sonría; y darás vida y obra por ese gesto, créeme.
Hoy he sentido algo así.
Supongo que es normal, pero sólo me apetecía que se acurrucara en mí y acariciarle el pelo, quedarnos horas así, sin necesidad de decir gran cosa y entendernos. Prometerle que va a tener mil oportunidades de cumplir sus sueños porque voy a ponerlos a su alcance cada día un poquito más.
Supongo que aquí queda, para mí y para vosotros, esta firme intención de hacer feliz al portador de la sonrisa más importante para mí.
Sentir da escalofríos
No hay comentarios:
Publicar un comentario