miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sentir(te) mucho

Abrió la puerta y decenas de post-it cubrían la pared principal de la habitación. En cada uno, una frase, un momento, una situación, una sonrisa, un recuerdo, una caricia, una aproximación.
Recogió cada pedacito de papel como el más preciado tesoro y continuó caminando, en busca de una pista que la llevara hacia la persona que se quería comer a besos.
Un pie y después el otro, a paso firme, se situó junto a la segunda incógnita y girando el pomo, el estudio se escondía entre caras compartidas.
Fotografías cubriendo cada tramo, horas encerradas en papel y su mirada clavada en la de ella, cobrando vida y haciéndola temblar.

Es complicado definir lo que es sentir, pero más complicado resulta cuando algo te cala de lleno.
Notaba entumecido el cuerpo mientras la euforia se apoderaba de ella, acabando con sus planes y ansiando un cara a cara, un sorbo a sorbo, quería bebérselo entero.

Acumulaba ganas en las manos mientras las penas se esfumaban por el balcón y justo cuando creía perder el norte, se dio de lleno con su sombra al final del pasillo.
Corrió a sus brazos como loca, lanzándose en picado a la tragedia de ceder.
Amó con todas sus ganas, esa y mil noches más, sin necesidad de post-its ni fotos, pero con su presencia muy marcada.

A veces recordaban esa noche, que había sido la primera, y a veces la olvidaban para volver a empezar.
Lo cierto es que fue brillante y cálida como una estrella, indescriptible; y , sin embargo, sentía ganas de hacer participe a todo el universo de lo que significa sentir.

Aún recuerda esa sonrisa al rozarse piel con piel, manos entrelazadas y suspiros nocturnos.
Recuerda y siente con claridad, mezclando su dulzura con las sábanas, ansiando no tener que echar de menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario