Más que por detalles concretos, por cosas que una persona termina contándote porque la situación lo requiere, conoces a alguien por sus pensamientos, por lo que dice cuando cree que no le prestas atención, por los silencios y por el sentir.
Por eso no me gusta hacer preguntas, porque es más probable que las respuestas sean mentiras que fingir ante cosas banales.
Si me preguntaran que siento por ti probablemente entraría en contradicciones, pero si tuviera que decírtelo, otro gallo cantaría.
Normalmente no hay necesidad de callar nada, hablamos demasiado de cosas que nos podrían poner en mal lugar frente al otro pero...yo comprendo porqué y tú sabes quién soy.
Te diría otra vez que me pareces interesante y, por tanto, me interesas.
Hay días en que siento que necesito escucharte o dejar que hable el silencio cargadito de presencia, el hecho es que me apeteces, y es poco probable que atienda a definir cómo y cuánto porque a veces tengo ganas de una cosa y otras de contrarios, pero todos vienen de ti.
Simplemente tengo ganas de saber lo que piensas, de pillarte y tirar del hilo, que es lo que siempre hacemos.
Se me hace raro dormir sin que lo último que haga tenga que ver contigo y espero y espero y espero...y no sé por qué pero por las mañanas sigo teniendo ganas de ti.
Y tú lo sabes y yo lo sé, que ponerle nombre a esto es muy raro, pero, ¿qué más dá?
A la porra las inseguridades, me gusta llenarme de ti
No hay comentarios:
Publicar un comentario