martes, 20 de septiembre de 2011

Hacia la autodestrucción

-Entonces simplemente vas a perdonarla...

Tenía el descontento pegado en los ojos, más que el sueño, más que el miedo. Me aburría esa situación y estaba al borde de perder los estribos, realmente me estaba sacando de mis casillas la dulce Natalia.

Perdonar y olvidar, comenzar, ¡oh, el amor! ¿Y qué hay para mí?
A veces pienso que el mundo conspira para que las almas se junten, los domingos llueva, los recuerdos perezcan y a mí me falte cariño.
Probablemente muchos desconozcan mi nombre o quién era yo antes de conocer a Natalia, pero lo cierto es que existí 3 meses y 4 días antes y los siguientes 16 años que pasé sin conocerla no fui un fantasma ni mucho menos.
No sé si habré matado a quién yo era, la habré obligado a sacar sus cosas de mi cabeza y dejado hueco para los trajes de Natalia. No sé qué he hecho conmigo, pero estoy empapada, consumida por Ella.

He perdido mi contacto con la realidad más absoluta, yo sólo quería un poco de su aire...

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