No recuerdo exactamente la primera vez que la vi.
La mayoría de la gente dice que recuerda ese momento, pero a mi me parece ridículo y no creo que sea necesario endulzar una relación que tiene tanto valor por sí misma.
Tampoco sé cuando sentí por primera vez que su sonrisa cambiaría mi mundo.
Simplemente pasó y fue irreversible e incontrolable...para mí se había convertido en algo tan esencial como respirar.
Ella era sólo esa chica que cantaba en el coro, andaba siempre con prisas y agachaba la cabeza dejando sólo a la vista su brillante pelo rizado.
Supongo que si me hubiera mirado antes, me habría rendido por completo.
No me cabe duda de que se hubiera paseado por mi vida desde el principio quitando y poniendo, removiendo cimientos, implantando poesía.
Llegó cuando todo se estaba yendo, cuando metas y miedos se fundían, cuando perdía lo poco que había tomado por dogma.
Un día me dijo que necesitaba estar conmigo y sentí la necesidad de obedecer más grande de mi vida.
Yo la miraba de vez en cuando mientras cantaba al son de los pájaros, del agua y de mi corazón. De repente estaba ahí, en todas las canciones, todo hablaba de ella, cada uno de mis suspiros.
Me había enamorado de sus despistes, qué sé yo...del simple hecho de que formara parte de un mundo tan grande y yo hubiera sabido sacarla de la multitud y distinguirla entre todas las cosas.
Nunca tuve miedo porque tampoco sentía que pudiéramos formar parte de la misma historia.
Quizás todo pasara de manera difusa, no hubiera demasiado romanticismo ni momentos dignos de ser leyenda pero empezamos a sentir al unísono, acompasando nuestros latidos.
Fue poco a poco tornándose distinto. Cuando me tomó la mano no dudé en besarla y nunca dije que fuéramos amigas, porque, aunque los "te quiero" no abundaban, los sentimientos hacían eco.
Era necesaria antes y después de cada comida, como una medicina de por vida, la necesitaba para no tener pesadillas.
Me acarició la palma y me sonrió: "¿sabes? Da igual que seamos chicas o pingüinos. Te querría incluso en el polo norte y así tendríamos más excusas para quitarnos el frío".
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