miércoles, 24 de agosto de 2011

24/08/09

Supongo que esta es una de esas cosas que ya se entiende que voy a hacer porque soy tan previsible que probablemente los que os asoméis y seáis partícipes de mis rutinas hoy, busquéis justamente esto.
No voy a hablar para "vosotros", voy a hablar solo "para ti", porque estoy segura de que hoy te has levantado con la misma sensación extraña que ha movido a mis dedos a teclear una vez más.
Creo que es la última vez que hablo directamente de ello y me dejo llevar, aunque nunca podría jurarlo, espero que sea así.

Ha pasado el tiempo, tanto que me he olvidado de cosas que pretendía atesorar como mi vida, de esos recuerdos preciosos que eran nuestros y de nadie más.
Me hubiera gustado haberlo conservado todo, pero ahora te entiendo y sé que el dolor sólo puede desaparecer si desaparecen ellos.

Mis sentimientos son ambiguos, oscilan entre extremos, pero jamás te he odiado y espero que lo recuerdes siempre.
Odio y amor son sentimientos ardientes. Los más pasionales quizá y por ello es tan fácil pasar de uno a otro, pero yo no te odio ni he sentido que pudiera hacerlo en ningún momento.

A veces quería arrancarme los sentimientos aunque formaran parte de mi piel, quitármelos todos y tirarlos bien lejos, pisarlos si pudiera y después dejarme caer. Otras pretendía esconderlos en un rincón en el que nadie pudiera separarme de ellos...
He hecho ambas cosas.
Quité todas las fotos y lloré en silencio para luego recogerlas y guardarlas en una caja de la que nunca me separo (pero siempre está bien cerrada).
No se puede extirpar algo que forma parte de ti mismo, como no puedes perder un brazo y esperar que todo siga igual.

Todo lo que ha ido pasando me ha hecho cambiar como persona.
Desde el primer momento en que sentí miedo y calma a tu lado, mi corazón empezó a latir a otro ritmo y puedo decir que me alegro enormemente de que me sonrieras en el momento exacto e indagaras tan hondo en quien soy.
Es inútil pensar en lo que podría haber pasado (aunque lo he hecho y mucho), en haber hecho esto o aquello, en que podríamos seguir pensando que este día es especial y estarías aquí conmigo, nos tiraríamos en la cama y tu te harías el dormido mientras yo te miro.

Me gusta fingir a ratos que te he olvidado por completo.
Que me da igual lo que hagas y con quién, que ya no me sobresalto al percibir tu olor en otra persona, que puedo seguir saludándote de lejos y sentirme bien...
El caso es que a veces dejo de mentir y reconozco que sueño a menudo contigo. Y estás tan lejos y otras tan cerca que al despertarme siempre siento que he vuelto a perder un brazo, una pierna y el alma.

Ya casi nunca hablo de ti en alto.
A veces escribo acerca de tus ojos y dibujo siluetas que esconden tu nombre.
A veces busco recuerdos en mi baúl y ya no están para arroparme por las noches y me siento culpable de haber olvidado algo que me hizo tan feliz.
Me bombardeo a mí misma intentado seguir y salir y entrar pero estoy tan cansada de verte como de no verte, pues dicen que el dolor más real es aquel que sientes cuando tienes a una persona al lado y sabes que nunca volveréis a ser juntos.

Pero como creo que he escrito por alguna parte, ya ni siquiera puedo asegurar lo que siento.
Puede que todo forme parte del fluir constante y firme de cada proceso, que cada día sea un paso hacia otra cosa y que el siguiente consiga que esté en calma conmigo y contigo y podamos hablar.
Hay canciones que todavía tienen tu nombre, ropa que te gustaba especialmente, recuerdos que pierden consistencia si no estás tú...hay sonrisas que parecen vacías y hay mentiras a voces.

Hay felicidad a ratos y amigos que merecen pedestales (gracias por existir), noches llenas de sentimientos y hombros en los que siempre lloraré. Hay reconocimientos que no quiero hacer y otros que te cedo como que fuiste y serás gran parte de mi vida y de mí misma y que siempre estaré contigo si necesitas mi compañía.
Hay fragilidad y miedo, al olvido y al recuerdo, a la felicidad y a la tristeza.
Hay confusión y nostalgia en cada palabra que te dejo.

Aún hoy, daría mi fuerza y todas mis ganas porque tú fueras feliz cada día, crecieras, tuvieras una familia y un millón de sueños que se volvieran realidad.
Aún hoy, haría por ti lo que no haría por nadie y te sostendría cada vez que lloraras sin esperar lo mismo a cambio.

Mentiría si te dijera que no te quiero y creo que tú también lo harías, pero eso ahora da igual, ¿verdad?
En algún momento todo dejó de ser importante y pudimos caminar y sostenernos y el universo no volvió a alinearse y dejé mis sueños románticos de compartir toda una vida porque así tenía que ser.
He perseguido dormida y despierta las sensaciones que tú me dabas, pero he aceptado que hay cosas que nunca podrán repetirse porque fueron sólo nuestras y no podrán volver a nacer, pero serían perfectas para escribir mil canciones.

Haría algo especial, imposible, inaúdito y brillante para que tú sonrieras cada día porque aunque todo haya cambiado parece que hay algo que sigue latiendo y no va a dejarnos nunca.

Por eso y por todo lo vivido, por las risas y los llantos, por tus manos, por tu pelo y la sensación mágica de hundir los dedos. Por las canciones, el pompero, por los dibujos malos, por las noches frente al puente, nuestro banco y nuestra vida. Por volverme loca, para bien y para mal, por volverme valiente, por enseñarme a luchar. Por tu carita y la forma en la que me solías mirar.
Por el primer beso, porque no me acuerdo del último aunque quisiera tenerlo siempre presente. Por tu confianza, cariño, por tu forma de abrazarme. Por Crispi y Pelucha, porque nunca dormí sola. Por respetarme, levantarme, llamarme cuando te decía que no lo hicieras. Por aguantar, por ceder, por echarle cojones, por hacer que me asustara cuando nos perdíamos por Granada.
Por tus helados de cookies y las reconciliaciones. Por apoyarte en mis piernas y cerrar los ojos. Por llamarme princesa y resultar inolvidable. Por compartir, amar y sentir. Por chincharme, por enseñarme a jugar a las cartas, por Pereza, por los sueños.
Por recordar las cosas que me gustaban y dármelas siempre que podías, por hacerme pedirte besos y sonreír después porque tú también los querías.
Por la última vez que te abracé por detrás y me cogiste de las manos, diciéndome que parecía ser todo como antes.
Por ser tu Lady Madrid y hacer que te echara tanto de menos, por todos nuestros viernes, por las comidas los domigos, por las despedidas y las ganas. Porque aún tengo ganas de ti.
Por descubrirme la vida y también el sufrimiento, por convencerme de que tú eras mi destino, aunque luego no fuera así. Por todas las horas que hablamos de lo triste y lo convertimos en feliz, por todas las historias que no le has contado a nadie, por todas las que guardé por ti.
Por tus cuentos sin sentido y mis protestas, por las pelis, por la de tonterías que sólo ha visto mi silla.
Por todas las fotos que compartimos y ahora me parecen tan pocas.
Por el tiempo que fue nuestro, mucho o poco, mágico sin duda.
Por todo lo que nos ha pasado, por dejar recuerdos inolvidables y hechos de película. Por ser mi vida, mi cordura y mis ganas, por demostrarme que yo también merezco la pena, por hacerme sentir preciosa.
Por cada mes, día, hora, minuto, segundo. Porque pluscuamperfecto se quedaba corto no, cortísimo.
Porque te llevo en cada poro, gracias por todo, de verdad.

Espero que tú sintieras también pararse el mundo, que te doliera el corazón y sintieras descargas eléctricas al cogerme de la mano.
Espero que me quisieras mucho, aunque ya lo sé, y sobretodo que sepas que te quise y te quiero tanto que mis palabras siguen siendo insuficientes.

Hoy no hace falta que diga tu nombre porque sabes que eres tú y que siempre serás tú a quien dedique una parte de mis historias y de mis sueños. Tú fuiste un sueño, brillante siempre que a veces sigue consiguiendo que sonría.

Me gustaría que hoy también escribieras para mí, pero si no quieres hacerlo, que te lleguen mis palabras y sientas llenarse un poquito el vacío.

Sé muy feliz y no me olvides nunca. Llámame si sientes que puedes o que no puedes y todo se va al traste.
Sigo echándote de menos, ¿sabes? A ti y a tu forma de cambiar el mundo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario