De caer cuesta abajo, de dar con los huesos en un suelo no tan blando, de partirme la crisma contra el NO.
De emocionarme, de vivir, de reirme a carcajadas para minutos después tener una conversación seria como nunca, de confiarme y dejarme llevar, de descubrir que no soy tan fuerte.
De de repente sí, de de repente quizá.
De la duda, del llanto, del miedo, de las nubes, del calor, de tu pelo, caramelo.
De lo perfecto de la imperfección, de las sonrisas de lado, de ver todo cada día más bonito.
De tirar la toalla, de recogerla antes de que caiga.
De decir lo que no debo, de callar lo que nunca callo.
De que me digas que...de que no me digas nada.
Siempre al borde y nunca llego.
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