Las canciones nacen de la tristeza y la pena.
Subidas y bajadas de noria, siempre con el miedo de que la cima sólo significa que tendrás que caer.
Detrás de cada amor gritado hasta el fin del mundo está la sensación de ser efimero como el auge de una flor. Le canto a lo que amo, le canto a lo que temo.
Intento agarrar la emoción y el miedo y hacer que se toleren y comprendan por qué, porqué incluso feliz me asusta perder el norte.
La felicidad nace de lo inestable, de lo que me asusta, de estar al borde sin llegar a rodar cuesta abajo.
Cuando tienes miedo a perder es cuando verdaderamente tienes motivos para estar vivo.
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