Podría contaros muchas cosas, pero mejor no.
Estoy un poco enfadada, pero yo es que me muevo entre unos sentimientos y otros con una facilidad pasmosa, así que, mejor no decir nada.
He tomado un par de decisiones, de esas que te asaltan cuando estás paseando por la calle, como yo, de camino a la Caleta.
Pero de momento me las callo, porque me guardo muy pocas cosas para mí y apenas tengo secretos (tuve que pensar uno muy muy grande para meter en mi colgante y me costó muchísimo).
Ains...pero como no quiero contaros mis secretos, os contaré que el día 23 vi la nieve por primera vez y eso me ha hecho cambiar y tener ganas de abrazar todas las cosas bonitas con una sonrisa, por Raquel, que tiene derecho a disfrutar del mundo.
Y Raquel se va a Madrid el día 18 con sus amigas, a ver Arco y a su hermano y a Gara y a Cynthia, a que la abracen mucho y le enseñen más paraisos ocultos.
Más cosas pequeñas por las que sonreír.
Quería decir también: gracias, Jacky, por descubrirme que no se muere, aunque creas que vas a hacerlo.
Eres una de esas personas especiales que hay por todas partes, dispuestas a aparecer y cambiar un día gris.
Realmente me gustaría acercarme más a ti y ver qué puedes ofrecerme.
A veces cierro los ojos y me veo con nitidez, comiéndome el mundo.
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