Hola, caracola.
Ya es jueves...en el fondo la semana ha pasado rápido, aunque a ratos se me hagan las cosas eternas, parece que va a mejor.
Anoche fue bastante mal, tuve un bajón considerable, pero después de todo, sobrevivo, que ya es suficiente.
¿Qué puedo contaros?
Hoy las clases han sido interesantes, aunque estoy muerta.
He aprendido que lo sublime no es extramadamente bello si no atrayente por su caracter perturbador.
Lo sublime asusta, retrae, causa impacto, terror. Lo sublime es el Dios vengativo del AT, el iceberg estrellándose contra el Titanic, los momentos previos a la muerte...
Lo sublime es el placer del horror y de la tragedia.
Hemos estado viendo un corto que se títula "Zoetrope" basado en un cuento de Kafka...
Casi me da un patatus. Es mucho peor que SAW, es ver la muerte frente a ti, sentirla dentro y decidir...decidir arrancarte la vida antes de que otros te torturen hasta la muerte.
Hay que tener valor y yo he sufrido todos y cada uno de los segundos del corto, cada movimiento del protagonista, arrastrándose por el suelo, con un dolor mental difícilmente mesurable...
Y somos nosotros los idiotas que pensamos que hemos avanzado hasta crear maravillas y hacer la vida más fácil...
Idiotas es poco. Cada avance ha estado vinculado a la tortura, al dolor, al sacrificio, a la muerte. A hacernos daño, a quedar por encima, a ver montañas de cuerpos despojados de vida, a disfrutar de esa desgracia y considerarla una victoria.
Nosotros nos consideramos dueños del mundo y superiores y acabamos con las amenazas de un plumazo.
A la mierda el avance. No somos más que asesinos y mucho peores que aquellos que mataban para vivir.
Luego, en escultura, hemos visto otros cortos, y me ha llamado la atención la del grupo O.R.G.I.A que hacía referencia al machismo del cine de los 60 y 70.
Joder, hermano...
Qué bestialidad. Qué manera de tratarnos como carnaza, de ridiculizar a la mujer, de tratarnos como instrumento al servicio del hombre...qué vomitivo, qué asqueroso y qué deprimente.
Qué envenenado estaba el mundo y qué envenenado sigue estando.
Somos presos de nuestras etiquetas y estereotipos, esos que nos hacen tener cierta seguridad, que nos ayudan a escudarnos del falso peligro y a ser más felices.
Me rio yo de todo, sin quitarme la culpa porque también he juzgado sin querer ser juzgada.
Hoy culpo al hombre de todos los males contaminantes del mundo, de la ignorancia soberana, del dolor, del ansia de quedar por encima, de la escasez de tolerancia, del poco interés por ayudar al que no tiene.
Acuso claramente (con dedo incluido) a la sociedad que nos consume y nos hace colgarnos el escudo ante lo desconocido, que nos obliga a tener miedo y a huir de todo lo nuevo.
Nos culpo a todos, y a mí, por no saber cómo cambiar el mundo, por no tener interés por probar si quiera...
Por eso ahora, ya que soy egoista, voy a sobrevivir, a portarme bien, a sonreír, a quererte de puertas para dentro.
Buenas noches y que tengáis sueños bonitos
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