Puedo decir abiertamente que te quiero. Que tienes forma de sueño, de calma, de luz...
Puedo decirlo y no sentir reparo alguno, porque es cierto, tan cierto como que existes, tan cierto como que eres tú.
Puedo hablar de las sensaciones que me provocan tus dedos, de tu lengua recorriéndome los labios, de las ganas, de tu cuerpo. Puedo contarlo todo, lo que ha pasado y lo que está por llegar. Puedo cubrir papel con mis ganas, puedo encerrarlas y exponerlas al mundo.
Puedo contárselo a todos y no dejaría de ser la verdad más grande que tengo.
Puedo también hablar de él, de cómo me comprende, me manda canciones que me llegan al alma, me recomienda libros, me cambia la vida. Me hace sentirme insegura y tener remordimientos, me provoca, me hace fluir.
También le quiero y mentiría si dijera: "no significa nada"; pero es un "algo" distinto, misterioso, oscuro y poco ético.
Me debato entre el amor y el deseo, entre lo que es, lo que debería ser y lo que quiero que sea.
Por las noches, él y las dudas, por las tardes, tú y tus besos.
Si el tiempo y la distancia tienen que comerme, que lo hagan, pero ya escogí
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