Si no tienes la capacidad de dejarlo todo atrás, de jugártela a una carta, de arriesgarte a sufrir, probablemente tu sonrisa no se parezca nunca a la mía.
Quizás yo llore más, pero también siento más.
No hay palabras para explicar caidas, mas tampoco las encuentro para la euforia. Y créeme que no habrá droga que pueda equiparar los efectos de un beso, créeme que no habrá respuesta más certera que una mirada cargada de sueños.
Y sí, la vida gira y descender asusta más que cualquier montaña rusa. Y caer forma parte de la vida y por más que ahora ría, quién sabe qué será mañana.
Pero no podemos vivir en el futuro, igual que el pasado, pasado está.
El presente es una oportunidad.
Es evidente que tenemos que construir caminos, pero también pisar baldosa a baldosa y disfrutar de la vista que un paso más y un paso menos, marcan una clara diferencia.
Distintos caminos hay por recorrer, pero pensemos por un momento que las consecuencias se quedan a un lado. Que somos tú y yo, aquí y ahora.
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