Me molesta enormemente no poder decir que te quiero porque otros hayan desvirtuado la palabra, porque ya no signifique nada para el mundo.
Pero, sincera y honestamente, lo hago.
Me levanto y pienso en cómo estarás esa mañana, si te habrá costado mucho salir de la cama y habrás tenido que salir corriendo con el desayuno a medias porque llegabas tarde a la facultad.
Estoy en clase y cada detalle, cada trazo, cada luz, me lleva a cosas bonitas, me acerca a tu sonrisa.
Te echo de menos, cualquier día, a cualquier hora, sin importar cuánto haga que no te veo. Eres esencial, parte de mí y de mis futuras rutinas, te necesito aquí.
Busco motivos por todas partes para escribirte, para hacerte ver quién eres y mostrarte la capacidad que tienes de hacer feliz a la gente. Quiero trasmitírtelo todo y que te quieras la mitad de lo que lo hago yo.
Descubrirte y que me descubras.
Hacer juntos el ridículo, atesorar momentos y que sigamos creando nuestras propias películas, patentando un nuevo romanticismo cotidiano, enfriándonos respectivamente las manos...te quiero a ti.
Y probablemente no haga falta siquiera utilizar una palabra tan de todos, con sólo una mirada bastará. Porque es tan evidente y tan real que no puedo evitar soltar una risilla tonta cuando me rozan tus labios.
Cuesta creer que seas de verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario