Sensaciones extrañas al fundirnos en despedidas y sentir después cómo he perdido mi propio olor para llenarme del tuyo.
Tu cara en la mente y teclear a las 3 de la mañana lo loca que estoy por tus huesos, lo poco que importa el tiempo, todo lo que tengo que ofrecer y los sueños que voy a regalarte.
No importa gran cosa qué pase alrededor, pierde consistencia y se vuelve un elemento de relleno. El fondo se difumina y sólo te veo a ti, mirándome como siempre, obligándome a separar la vista para no soltar un suspiro y que me preguntes qué me pasa.
En cierto sentido me asusta y en otro me maravilla me propio sentir.
Ni lo entiendo ni espero entenderlo mientras me provoque esto y no tenga que obligarme a fingir...
Sentir, sentir, sentir mientras me llevas en brazos a la puerta de la residencia y escucho a tu corazón poniéndole sentido a todo.
Sentir, sentir, sentir cuando te pregunto qué quieres y me respondes que a mí.
Quizás me maree, pero si estoy perdiendo el norte, me agarraré al sur.
Eres mi rincón favorito de cualquier parte y mientras te tenga para acurrucarme no quiero más que estar contigo.
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