Quién me lo iba a decir cuando llegué a Granada.
Quién me iba a decir que iba a volver a unir lazos con mis mejores amigos, a romper una relación, a conocer a una compañera de habitación (y aventuras) increible...quién me iba a decir a mí que iba a terminar contigo.
El chico de la memoria selectiva se acuerda de todos los fotogramas en los que aparece la pelirroja, pero ella no consigue recordar cuándo le vio por primera vez, ni qué pensó, ni si intercambiaron más de dos palabras de cortesía...
Él recuerda que ella le dijo que sólo le atraían los chicos pocos agraciados, y lo comenta en voz alta después de besarla, teniendo por contestación un "pero tú eres la excepción que cumple la regla".
También la fiesta de la primavera, las pamplinas en voleibol y las veces que se cruzaron de casualidad y ella sonrió sin querer.
La pelirroja suelta de repente que él le parecía el marido perfecto y el rubio está perplejo porque pensaba que no le prestaba atención.
Sonríe y suspira "eres demasiado dulce".
Aún no me explico cómo ha pasado pero ahora vamos de la mano.
Primer día, primer beso.
Como si fuera una película, nada espontáneo, pero perfecto, porque eras tú, contrarrestando lo mal que se me da intentar empezar algo.
El mejor mensaje que he mandado en mi vida, ¿eh?
Acerté de lleno, por dentro y por fuera, no he visto nuna nadie más precioso que tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario