Mis cuentos nacieron para que tú sonrías. Y no sólo mis cuentos, cada prolongación de mi cuerpo que suene minimamente lírica.
Todo es resultado de pensamientos, emociones y sinsentidos y todos provienen de ti, que dices que no sientes nada. Tu apatismo me provoca hasta límites insospechados.
¿Sabes qué? Voy a comerte pedacito a pedacito y luego vomitaré tu esencia en forma de corazones y basura romántica.
No me gusta nada, pero me gustas.
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