O: "Vale, sé que no era posible terminar de otra manera..."
Terminamos con esta revisión la trilogía de Suzanne Colins.
Os he ido introduciendo en cada entrada en el universo "hungeriano", volcando mis pensamientos en vez de centrarme en resúmenes básicos. Sobretodo, pretendía mostraros como "Los Juegos..." no consiguen pasar desapercibidos y terminan marcándote.
Estoy encantada con esta trilogía, aunque tal y como he escrito en el subtítulo, el final no puede ser otro y nuestro corazón siente calma y tristeza a partes iguales...pero, empecemos por el principio.
"En Llamas" nos había dejado un poco tristes.
La rebelión es un hecho y Katniss está al frente de ella sin siquiera haberlo previsto.
Los Distritos atesoran su imagen y luchan por el mensaje que la chica del 12 enseñó en sus juegos sin saber que lo único que ella desea es morir o al menos perder la conciencia de todo lo que le está ocurriendo.
Sin conseguir habituarse a la vida en el Distrito 13, Katniss no hace más que pensar en Peeta (nuestro Peeta). Su situación es extrema y su cordura está cada vez más deteriorada.
Escondiéndose entre telas y armarios de almacenaje, pasa los días entre la realidad y las heridas de la Arena hasta que algo la tortura lo suficiente como para despertar: El Capitolio está usando a Peeta para pedir una rendición y el chico del pan aparece deteriorado, magullado y triste, pero vivo.
La alarma se enciende cuando en uno de los comunicados, Peeta advierte al Distrito 13 de un ataque y la emisión se corta en el momento en el que este es golpeado, llenando la pantalla por completo de sangre.
Preparados por la advertencia del chico, el ataque no afecta al Distrito 13 y tiene como respuesta la firme decisión de Katniss de convertirse nuevamente en Sinsajo y encabezar la rebelión, por Peeta, por los Distritos y por aferrarse a algo que la mantenga cuerda.
Pero la preocupación por Peeta va en aumento y ni las misiones, ni las campañas propagandísticas, ni los entrenamientos ni la compañía de Gale consiguen que nuestro Sinsajo se centre en la guerra.
Finalmente deciden rescatar a Peeta (aquí todos exclamamos ¡aleluya!) y al resto de tributos que fueron tomados como rehenes en la Arena, pero algo va mal...el dulce, carismático y enamoradísimo Peeta se lanza al cuello de Katniss en cuanto la ve y no precisamente para comérsela a besos.
Algo han alterado en él que hace que quiera matarla por encima de todas las cosas, haciéndola culpable de la muerte de su familia, del resto de tributos y del destino de Panem.
¿Qué ha pasado con Peeta?, ¿cómo reaccionará Katniss ante el odio del que antes la adoraba?, ¿cómo terminará esta guerra?, ¿tendremos que despedirnos de alguno más de nuestros queridos protagonistas...?
Y ahora llega el momento spoiler, así que...ya sabéis.
Hay que tener agallas para meterte en "Sinsajo".
Supongo que todos intuíamos que iba a ser un libro duro, pero cada momento de felicidad se vuelve triste: Peeta, Finnick, Bogs...Prim.
Cuando llegamos a Prim ya hemos pasado por tanto que es un dolor anestesiado...pero Prim se nos va y con ella se va todo.
Hay momentos en el libro en que los que no tenemos tiempo de digerir las cosas: Venia, Octavia y Flavius, la pérdida de cordura de Johanna, la muerte de Bogs, la de Finnick (demasiado deslucida, diría yo, pero así es la guerra, las muertes son muertes, un número más de la lista) y el golpe final...Prim estallando en llamas.
Probablemente nos duela más ver a un Peeta incapaz de distinguir realidad de ficción, herido, roto. El arma más potente y dolorosa del Capitolio, un regalo con lazo y todo para Katniss...y para nosotros.
Peeta se ha convertido en nuestra última esperanza: siempre sonriente, estable, sosteniendo a Katniss, la fuerza tras las chica en llamas.
Ella siempre nos lo dijo: Peeta la había salvado, había hecho el trabajo sucio y Katniss se había llevado los méritos; había luchado, sufrido e incluso muerto un par de minutos y todo por salvar a una chica cuya mente es más frágil que cualquier cristal.
Las pérdidas son golpes que se acumulan en el estado catatónico de Katniss.
Una vez más muertes a su alrededor, resultado de una guerra que no logran saber si en realidad es necesaria o es una simple turba por el poder.
Katniss oscilando entre la locura y el dolor, viendo caer todo lo que quiere...Katniss muriendo porque la única persona que la quiso sin reservas ha descubierto que no merece la pena.
Por eso, incluso viendo que nunca más Prim aconsejará a Katniss, que no volverá a cuidar a los heridos, que Buttercup llora porque la echa de menos...nos rendimos cuando Peeta nos dejó y lo demás son sólo confimaciones de la desgracia.
Pero la guerra ha acabado y Snow, Los Juegos, Coin, el miedo...las pesadillas prevalecen pero son más llevaderas en brazos del chico del pan y es que vuelve a sonreirnos...los sentimientos son más grandes que las drogas del Capitolio.
"La noche que vuelvo a sentir el hambre que se apoderó de mí en la playa sé que esto habría pasado de todos modos, que lo que necesito para sobrevivir no es el fuego de Gale, alimentado con rabia y odio. De eso tengo yo de sobra. Lo que necesito es el diente de león en primavera, el brillante color amarillo que significa renacimiento y no destrucción. La promesa de que la vida puede continuar por dolorosas que sean nuestras pérdidas, que pueda volver a ser buena. Y eso sólo puede dármelo Peeta.
Así que, después, cuando me susurra:
-Me amas. ¿Real o no?
Yo respondo:
-Real."
"Sinsajo" nos muestra al verdadero Gale que a más de una desilusionará con creces.
La guerra en la que los principios desaparecen para todos, las muertes de los niños, las promesas a medio cumplir. El amor apoderándose de todo, consiguiendo sonrisas incluso entre la sangre; la necesidad de sobrevivir sin saber muy bien porqué, la lucha constante contra imposibles que no lo son tanto...la Arena, en todas partes, tiñiendo el aire de pesadillas, porque...señoras y señores, ¡Bienvenidos a las Septuagésimo sextos Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte esté siempre siempre de vuestra parte!
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