O la historia de porqué me casaría con Peeta Mellark.
Ya os hablé de "Los juegos del hambre" de Suzanne Collins una vez, pero como habréis intuído, ha vuelto a mis manos recientemente y acabo de cerrar por completo el primer libro con sentimientos encontrados.
Me gusta volver a leer lo mismo tras cierto tiempo porque percibes cosas que antes eran transparentes y vives de distinta forma detalles que aportan otro sentido al final.
Los juegos se convirtieron en importantes para mí porque creo firmemente en ellos y eso me asusta.
Katniss Everdeen es una completa superviviente; saca cada día comida de cualquier parte para mantener a su familia que tras la muerte de su padre está hundida.
Su hogar es el Distrito 12 en el que el dinero, la comida y los medios escasean, la gente muere de hambre cada día y todo intento de rebelión al sistema que los controla (el Capitolio) supone la decapitación en la plaza del pueblo.
Si ya resulta difícil sobrevivir de manera natural en el Distrito 12, una vez al año se producen "Los Juegos del Hambre", una masacre televisada del Capitolio disfrazada de festividad que hace que cada distrito entregue a dos jóvenes de entre 12 y 18 años a unos macabros juegos en los que sólo puede sobrevivir uno.
La chica escogida es la hermana pequeña de Katniss: Prim; e inmediatamente nuestra protagonista toma su lugar dispuesta a morir por la única persona a la que quiere con todo su corazón; pero, para su sorpresa, el chico escogido es Peeta Mellark, el hijo del panadero que se enfrentó a una paliza por alimentarla cuando no era más que un saco de huesos.
Según las reglas tendrán que pelear entre ellos por sobrevivir, soportar las inclemencias y lidiar con las pruebas que les ponga el Capitolio cuando la audiencia exija sangre.
Peeta o Katniss, Katniss o Peeta, da igual la deuda, tendrán que darse caza por ganar.
Pero todo parece indicar que el chico del pan haría cualquier cosa por no sobrevivir a ella...pero,¿ por qué?
La primera vez terminé extasiada y en busca del segundo libro, deseando tenerlo entre las manos y volver al Distrito 12 en el que se había quedado una parte de mí.
Tengo que decir que en una primera lectura se obvian muchas cosas, sobretodo respecto a Peeta, pobre Peeta...
Si hay un personaje que brilla es él. Incondicional, transparente, inocente, dulce...
Aunque sigamos a Katniss por el bosque, nos subamos con ella a lo más alto de un árbol, nos demos un festín acompañadas por Rue, aunque veamos cómo piensa en Gale...es inevitable preguntarse dónde está Peeta y cuánto falta para cruzarnos con una de sus sonrisas.
Es un libro con un ritmo frenético, la tensión está siempre latente (incluso en mi segunda lectura estuve realmente asustada) y el vínculo con los tributos es casi inmediato (Katniss, Rue, Comadreja, Tresh...), pero más allá de los baños de sangre -que no son pocos- y de los sustos que nos dan continuamente...¿dónde está Peeta?
Quizás cada vez que hay unas líneas acerca de él nos olvidamos un poco y nos dejamos engatusar por su tranquilidad, sus caricias y sus ojos. Siempre bromeando, soñando...
"No sé cómo expresarlo bien. es que...quiero morir siendo yo mismo. ¿Tiene sentido? No quiero que me cambien ahí fuera, que me conviertan en una especie de monstruo, porque yo no soy así [...] Cuando llegue el momento estoy seguro de que mataré como todos los dedmás. No puedo rendirme sin luchar. Pero desearía poder encontrar una forma de...de demostrarle al Capitolio que no le pertenezco, que yo soy algo más que una pieza de sus juegos."
Nos lo olemos desde el primer momento y nos empapamos de sentimientos porque Peeta nos abraza por las noches incluso cuando está muriéndose, sin un ápice de miedo.
ESTO ES UN SÚPER SPOILER =D:
"-Peeta- digo, como si nada-, en la entrevista dijiste que estás enamorado de mí desde que tienes uso de razón. ¿Cuándo empezó esa razón?
-Bueno, a ver...Supongo que el primer día de clase. Teníamos cinco años y tú llevabas un vestido de cuadros rojos y el pelo..., el pelo recogido en dos trenzas, en vez de una. Mi padre te señaló cuando esperábamos para ponernos en fila.
-¿Tu padre? ¿Por qué?
-Me dijo: "¿Ves esa niñita? Quería casarme con su madre pero ella huyó con un minero".
-¿Qué? ¡Te lo estás inventando!
-No, es completamente cierto. Y yo respondí: "¿Un minero? ¿Por qué querría un minero si te tenía a ti?". Y él respondió: "Porque cuando él canta...hasta los pájaros se detinenen a escuchar".
[...]
-Así que, ese día, en la clase de música, la maestra preguntó quién se sabía a canción del valle. Tú levantaste la mano como una bala. Ella te puso de pie sobre un taburete y te hizo cantarla para nosotros. Te juro que todos los pájaros se callaron.
-Venga ya- repuse, riéndome.
-No, de verdad. Y, justo cuando terminó la canción lo supe: estaba perdido, igual que tu madre. "
Lleno de momentos que nos dejan en estado de shock, de razones por las que enamorarnos, de fuerzas renovadas para sobrevivir a todo lo que el mundo pueda arrojarnos..."Los juegos del hambre" te marcan tanto como si fueras parte de esa batalla en la que cada día lo único importante es seguir respirando lo suficiente para ver a los demás caer.
El terror, la encrucijada..."ellos tienen que morír y no puedo hacer nada, tengo que seguir, seguir...tengo que matarlos a todos si no se matan entre ellos" terminas pensando en eso casi sin darte cuenta.
Animaos, porque merece la pena, pero eso sí...aunque parezca que es literatura juvenil, yo creo que es una lectura bastante adulta y hay que tener narices a veces para seguir leyendo.
¡Bienvenidos a los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre! Y que la suerte esté siempre, siempre de vuestra parte!
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