Me casaría contigo una y mil veces...¡vaya que si lo haría!
Volvería a pedírtelo, llevando o sin llevar puesto el traje de los domingos.
Te cogería de la mano y te pediría que no me dejaras nunca, que me siguieras a la cama todas las noches, con las mismas ganas y compartir sueños. Te rogaría que no me soltaras, lo haría de verdad.
Y aún así...aún así creo que terminaríamos por perdernos de nuevo.
No sé vivir en un mundo en el que no estés, pero tampoco sé vivir contigo. Quizás me muera si no siento tu respiración acariciándome la nuca cada mañana, pero no aguanto más y tarde o temprano tendré que parar de luchar por seguir tu vuelo.
Y créeme, te seguiría hasta el fin del mundo, pero es mejor así, encontrarnos de vez en cuando, darnos de bruces con la realidad: que yo soy tuyo y que tú eres mía; siendo de nadie y dueños de nada.
Parece mentira que esté aquí, cantándote las verdades del barquero, me muero por comerte a besos.
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