Me he ganado mi fama, no sé si es buena o mala.
Me he ganado a pulso la etiqueta de persistente, hasta pesada, insaciable, masoquista. Me lo he ganado todo a pulso, por seguir y seguir luchando mientras me rompían en pedacitos, quizás porque que te rompan es la única manera de poder recomponerte.
No sé porqué mi forma de actuar es esa, porqué me da igual lo que me digan y sólo escucho a medias, porqué siempre pienso que merece la pena y no importa en absoluto lo rendido que esté mi corazón.
Pero estoy cansada, quizás demasiado para seguir dando todo lo que tengo, que no es poco.
Estoy en uno de esos momentos en qué sólo se me ocurre pensar: "¿y ahora qué? Otokajo?"
Seguir hasta caer rodando por la escalera, arriesgar la piel, jugármelo todo a las cartas no teniendo ni un solo as, hundirme entre serpientes, ¿y luego qué?
No hay comentarios:
Publicar un comentario