martes, 3 de mayo de 2011

Luz

Muchas veces se levantaba y el desayuno se le hacía amargo incluso cuando había churros que mojar en el colacao.
De vez en cuando le costaba más de la cuenta desprenderse de las sábanas, pero entonces, unos ojillos entre rojos y azules la escrutaban a lo lejos y le exigían que viniera a mimarle un poco.
Enredar las manos en su pelo blanco, que le mordiera la mano y le empujara cuando no le hacía caso y después le chupeteara para que no se enfadara mucho...había llegado a pensar que sin ciertas cosas no podría levantarse de la cama nunca más.

Te echo de menos, Bambi, ahora que eres mamá espero que te estén mimando mucho. Sé fuerte y el pequeño también, me muero por acariciarte otra vez y que vuelvas a portarte mal y luego bien y luego...
Espero que todo salga bien.

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