"Juntos construíamos un fantástico palacio en la noche. Los días y las noches tenían el mismo color, como si todo sucediese justo antes del amanecer. No vi el sol en todo ese tiempo. Era un palacio de cerillas muy frágil,al menor movimiento en falso toda una parte de la minúscula construcción se desplomaba Pero siempre volvíamos a reconstruirlo. No sé por qué acabó poblado por la espina dorsal enjaulada-esa espina dorsal que ella me vendió durante una de las primeras noches en que nos encontramos en la calle- y por uno de los pájaros esqueleto que ella vio la noche antes de que nuestra vida en común se derrumbase- los pájaros esqueleto que revoloteaban sobre el estanque de agua clase y verde donde nadaban los esqueletos muy finos y muy blancos de los peces, en aquella gran sala descubierta a las cuatro de la mañana entre exclamaciones de admiración. En el centro se levanta el armazón de una torre que parece inacabada; también podría ser que toda su parte superior se hubiera derrumbado."
Alberto Giacometti.
Las construcciones más estables se desvanecen, entre mentiras, reproches y falta de cariño. Entre ansia, vergüenza, desconocimiento y ganas. Entre amor, ¿por qué no?
Y así con todo, la seguridad no es más que un sueño que danza entre el sí y el no.
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