Cuando Raquel está en un punto en el que se replantea muchas cosas, es que algo va mal.
Me pregunto si confiar en alguien ciegamente está mal.
Es que una termina cansada, tan cansada que no sabe si lo que ha dado por válido es la verdad.
¿De qué sirve darle vueltas?
En realidad es que hay una mentira en alguna parte y no consigo ver dónde está el fondo.
Porque conoces a una persona y al final sus acciones te llevan a pensar que no, que no tiene nada que ver con lo que tú pensabas.
Joder, qué follón, en serio...
Sé que la entrada de hoy no la entenderéis, sólo buscaba entenderme yo al verlo por escrito.
Intentaré contaros cosas mañana, ¿vale?
Os quiero!
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