Las niñas deben sonreír y resultar agradables y dulces. Nunca deben poner mala cara, ni mucho menos utilizar un lenguaje que no sea adecuado.
Deben llamar de usted, responder siempre a la primera, ser aplicadas y atentas en lo que respecta a sus labores.
Las niñas son muñecas que sueñan con pintarse los labios carmesí.
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