¡Buenos días! Más bien tardes, que queda bastante poco para comer >3<, pero igualmente, hoy brilla el sol y todas esas cosas que pasan a veces.
En fin, anoche estaba leyendo críticas del gran Stephen King y me encontré con una referencia a mi personaje favorito en otro libro. Esto es soberanamente friki, pero aunque sólo se hable de él por encima, necesito leerlo. Tengo mono de Ray.
Volviendo al tema, hoy quería hablaros de libros.
A mi madre le encana leer, a mi hermano Dan también. Llevo toda la vida viendo cómo devoran libros y se los pasan mútuamente y al final...terminó picándome el gusanillo a mí también.
Creo que os he contado muchas veces que mi libro favorito es la Larga Marcha.
Fue el segundo libro que leí de Stephen King y me lo merendé bastante rápido; antes, había tenido sudores fríos con Cementerio de Animales, pero la posibilidad de la Larga Marcha está infinitamente cerca.
El Fugitivo también hace que se te pase la misma idea (el mismo miedo) por la cabeza: "señor, por favor, no dejes que se nos vaya tanto de las manos..."
Ambos libros abordan el tema de concursos que prometen el oro y el moro en el que sólo puede quedar uno. Los espectadores (televisivos en el Fugitivo, presenciales en La Marcha) disfrutan viendo caer a los concursantes e incluso participan en sus muertes.
Se une a esta línea también Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins.
Por motivos similares a los que mueven al protagonista del Fugitivo, Katniss se ofrece voluntaria para salvar a su hermana de la lucha en los juegos de la mano de Peeta (algún día os hablaré de por qué me gusta tanto Peeta...) y sienta las bases de una revolución en las que medio mundo lucha contra el otro medio para salvar la vida.
Probablemente Cementerio de Animales ofrezca sobresaltos más inmediatos, os deja dormir menos, os haga creer que el pobre muchacho que atormenta a Louis al principio, puede aparecer en vuestra cama. ¿Qué puedo decir? Sería idiota si no reconociera que es increible.
Pero para mí La Larga Marcha siempre lucirá más.
Con mis lecturas posteriores acerca del mismo tema se han incrementado ciertos miedo e inquietudes que la Marcha me había dejado dentro.
A veces no nos damos cuenta de que le damos caracter de normalidad a cosas que desde luego, no deberían tenerlo.
Ahora mismo no estamos muy lejos de la gente apiñada viendo a los marchadores caer, de los que no se pierden ni un segundo de la librevisión, de los pijos del Capitolio que con cada gota de sangre se recrean.
Y sé que no es ni de lejos lo mismo, pero seguro que conocéis el altercado del otro día en el Reencuentro (reality de telecinco) en el que dos concursantes se dieron bastante bien.
Evidentemente fueron expulsados por la organización, pero...¿cuántos espectadores se ganaron con la dichosa pelea? ¿cuánto sube la audiencia cada vez que se retransmite?
Llegará un punto en el que se tolererá e incluso se disfrutará de escenas como está, de peleas callejeras, de mierda y más mierda.
Y no voy a negaros que he visto el Reencuentro y no voy a negaros que he visto las imágenes más de una vez, y por eso lo veo tan cerca.
No sé dónde están nuestros límites, no sé dónde vamos a llegar.
Quizás no estemos tan lejos del gobierno que propicia cada año los juegos desde el bienestar del Capitolio.
Como hablábamos el otro día en la facultad, bromeando acerca de un video de José Mota, si queremos desinformación, lo estamos consiguiendo.
No digo yo que os volváis ahora ratones de biblioteca, pero mirad al rededor y saltad antes de que el barco se hunda.
Al final, se me ha ido bastante el tema, cómo podréis comprobar xD.
Un besito, pequeñajos. X.O.X.O
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