Que somos masoquistas. Que no nos gusta lo excesivamente cursi, pero en el fondo lo necesitamos.
Que cuando decimos que no queremos hablar, necesitamos hablar.
Que no nos gusta que nos pregunten qué nos pasa, lo que queremos es que nos hagan olvidarlo.
Que siempre tenemos un mejor amigo que nos achucha cuando tenemos miedo (y que alguno de los dos no considera sólo amigo).
Que podemos llegar a ser muy monotemáticas cuando algo nos preocupa.
Que puede que nos dé vergüenza cantar o bailar, pero en el fondo estamos deseando que nos animen a hacerlo.
Que somos muy malas entre nosotras, pero siempre estamos ahí.
¿Qué sé de las chicas?
No demasiado, la verdad. Ni siquiera me conozco a mí, no puedo generalizar.
Me encanta que me abracen cuando tengo miedo, poder contar el último libro que he leído, ponerme nerviosa jugando a las cartas (y perder casi siempre), darle vueltas a las cosas. Obsesionarme con lo que hago y dar todo por ello.
Soy rara a mi manera, pero digo yo que, en el fondo, no soy tan insoportable como he llegado a pensar.
Mi libro favorito es La Larga Marcha (Stepehen King), mi canción favorita Hero (Europe), mi grupo Pereza. Y probablemente muchos supierais de antes la respuesta.
Uno de los momentos más bonitos de mi vida fue el día ese en que bailamos el vals de la Bella Durmiente. No sé si lo había contado antes. Quizás tú también lo recuerdes alguna vez. Y el cuento ese tan raro de los amigos en la playa, Dios mío...qué mal se te daba contar cuentos...
Me gustaría poder decir que cada día pienso menos en ti, pero no se me dá demasiado bien mentir y terminaríais dándoos cuenta.
Love sucks, love hurts
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