jueves, 10 de marzo de 2011

Balance: cosas que antes estaban mal y ahora están bien

Balance de heridas, de daños, de desastres. De terremotos, de ataques al corazón, de tsunamis de llanto.
De sonrisas, de gente que sí  y gente que no, de querer, de no querer, de descubrir(me), de reir a carcajadas, de perreo, de echar de menos a mamá, de sentir cosas nuevas...
De pros, de contras, de caminar sola, de comprobar que estoy acompañada.

Si hay alguien ahí cuidando de mí, gracias. Sinceramente gracias por todo lo que ha pasado, por las caidas inclusive, por la segunda navidad más triste de mi vida.
Gracias por darme una oportunidad de ver que merezco que me quieran, que me valoren. De acordarme de mi talento, de actuar conforme a mi edad. De ser Raquel.

Durante la cena estaba pensando en las monjas, en la manera en que nos sonríen todos los días, de sus bromas personales, de su cariño incluso cuando te dicen que tienes cara de haber estado pensando toda la noche en tu novio (y yo las miro con cara de mala leche y les pregunto: ¿qué novio? yo no tengo novio xD).
Soy afortunada incluso por eso. Vivir con ellas me hace enfadar a menudo, pero al menos siento que formo parte de algo y que estarán ahí.
Las bromas de Marina por la noche tan de Saw, lo amable que es siempre Piedad en la comida, lo entrometida que resulta a veces María...
Quizás deje a parte de mi familia aquí cuando me vaya.
Me alegro, Granada, de haberte escogido a ti.

PD: hoy estoy especialmente contenta porque en breve podré ir un finde a casa =).

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