Cada vez que digo aire, se me llena la boca.
Hay palabras y palabras, pero ese aire es muy grande...
A veces tengo la impresión de que esto son solo unas vacaciones, un descanso de ti, para quererte más, como me dijiste al principio.
Tengo miedo de no saber asimilar que fin es fin. Porque tú quieres que lo sea.
Las palabras tienen doble rasero, tengo la impresión de que hay más miedo que otras cosas...
Sentimientos desbordan, por mi parte, como siempre no.
Es lógico que sea diferente, el tiempo pone las cosas en su sitio, la escasez o cura o duele.
Y a mí me duelen las sonrisas que no me dás.
Y digo que, si alguna vez dudé, ahora puedo afirmar con contundencia lo que siento.
No me gusta la gente que dice con ligereza te quiero, porque la primera vez que lo dije yo fue pensado y repensado, asumiendo que esto podía pasar.
Y ahora lo digo, con la boca llena y el corazón aún más.
Sé que puedo vivir sin ti, lo sé. Pero no quiero.
No es el mismo desconcierto del principio, es la respuesta de mucho pensar y repensar, como la primera vez.
Es un recuento, un balance, es un escuchar lo que dice el de abajo.
Que te quiero, que eres muy importante en mi vida. Que Granada sin ti se hace difícil, pero Ceuta aún más.
Que hay recuerdos por todas partes, que hay ausencias en el aire, que hay palabras a medio decir todavía...
Que te quiero, que te quiero, QUE TE QUIERO.
Y si estás leyendo, si me echas de menos, si el que late te dice: "vuélvele a sonreír", escúchale un poco y juégatela conmigo.
Y si no quieres no digo tu nombre, pero sigues siendo mi pre.
Te amo.
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