Me siento fatal.
Llevo un montón de días arrastrando mis sentimientos, estoy intentando, de verdad, ponerme bien sin implicar a nadie.
El suspenso de dibujo fue un palo gordísimo y he terminado derrumbándome mientras hablaba con mi madre por teléfono.
Intento sonreirle a todo el mundo, entrar y salir, distraerme con lo que sea, estudiar lo máximo.
Pero cuando las cosas van mal, es un nombre lo que tengo en la mente.
Estoy acostumbrada a que me protejas, o por lo menos, a intentar que lo hagas. Siempre corría detrás de ti cuando estaba triste y aunque últimamente no tuvieras ganas de intentar entenderme...por lo menos podía escuchar tu voz.
Te echo de menos.
Y puedo no decirlo a menudo o no nombrarte, porque me duele, pero te echo muchísimo en falta.
Los viernes, los sábados y los domingos y todos y cada uno de los días de la semana. Te echo de menos, Oso.
Necesito un abrazo de los tuyos que me quite el frío. Dime que vas a venir a buscarme.
Te necesito, te quiero.
Te amo, idiota, haz algo, joder...
No hay comentarios:
Publicar un comentario