martes, 18 de enero de 2011

No conozco a nadie más sensible que yo

Ayer hice muchísimas cosas y terminé agotada, hoy he vuelto de la facultad y apenas podía sostenerme.
He dormido 3 horas de siesta y ahora estoy peor que antes.

Me gustaba mucho dormír, los que me conocéis desde siempre lo sabéis, es lo que con más facilidad hacía.
Ahora me cuesta mucho y me trae muchos problemas, sobretodo al despertar.
Mi hermano Dani siempre cuenta (contaba) la vez esa que estábamos jugando, me dijo que le esperara, que iba al baño, y me encontró dormida en el suelo.
Siempre ha sido así de fácil, cerrar los ojos y abandonarse. Pero ya no.
Quizás porque las inquietudes esperan para atacarme en los momentos en los que todo el mundo se calla.
Mi madre lo dijo: tengo que empezar a pensar de manera razonable.
Divago y divago pero no llego a ninguna conclusión y a la que llego no suele ser satisfactoria para nadie.
Qué sé yo...

¿En qué pensáis cuando cerráis los ojos, en qué pensáis cuando los abrís...?

Dejando mis momentos de paranoia atrás (sé que es difícil, pero obviar mi locura), incluyo cosas a la lista de sueños posibles:
- Volver a ver a Marta muy pronto y darle las gracias por ser, más que por existir.
Por ser increible, preciosa, por aparecer en el momento justo, por comprender todos mis problemas, por conseguir emocionarme, por confiar en mí y sonreír ante el pc. Por compartir conmigo, con distancia, meses sin hablar y otros factores...Por ser una gran amiga y quererme desde hace más tiempo del que nunca pensamos.
- Seguir manteniendo contacto con gente de RMI cuando acabe mi aventura aquí, que a veces podamos entrar y salir o vernos de casualidad y sigamos con las mismas bromas que me alegran en los pasillos.

Por hoy, hasta ahí.

Qué sensible estoy, pequeños...hablando de sueños me doy cuenta de que he cumplido unos cuantos que siempre me rondaron la cabeza.
Las piezas que me unen a yasabéisquién son esas, los sueños cumplidos, las sonrisas que me ha sacado sin mediciones, lo cálido que es pasear de la mano con viento y con frío, con miedo.
Me gustaría decirle que me ha hecho VIVIR, así, en mayúsculas, que realmente le doy gracias por cada mes, incluso por cada segundo, que hemos respirado el mismo aire.
Me siento orgullosa de él, de que haya formado parte de mi vida. Eres una persona increible, por más que nos llueva estaré aquí para recordártelo.

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