jueves, 30 de diciembre de 2010

Tengo esa calma extraña de después de llorar

Hola.
Sé que la entrada de ayer era bastante animada, pero hoy no sé cómo estoy ni qué debo contar.
No quiero dejar el blog sólo, porque sé que algún día necesitaré darme cuenta de que pude superar esto, y si puedo con esto, puedo con todo.
Hoy me han dicho que no tengo ningún problema que deba ser tratado a nivel emocional, no tengo depresión, sólo una reacción depresiva aguda.
Parece que mi cabeza va bien, que sólo estoy triste porque debo estar triste.
Pero yo no sé si quiero volver a estar contenta, porque caer y levantarse van unidos, y todo es un período cíclico.
No quiero volver a llamar a algo mío, ni enamorarme, ni que se enamoren de mí, porque he hecho cosas que no estoy dispuesta a repetir.
Porque a ratos me odio y no quiero que nadie consiga volverme aún más frágil.
No recuerdo muy bien cómo, pero en Cazadores de Sombras, Jace dice que el amor es la manera más fácil que le puedes dar a alguien de destruirte.
Y tiene razón, porque amar es lo más doloroso que puede pasarte. Y lo más maravilloso también.
Yo sólo tengo 18 años y ya siento que he vivido demasiado.
No me gusta nada esta vida de estupidez, y por eso, no estoy dispuesta a volver a entregar mi alma a nadie, prefiero tener muchas amigas y estar sola, dormír con María por las noches y no pensar en viernes, los sitios donde quedábamos o las ganas de que Mario volviera a casa para poder estar juntos en la habitación.
Yo ya estoy muy triste y no quiero estarlo más.
Sé que va contra mis principios dejar de luchar, pero ya no tengo nada por lo que hacerlo y también dije que en el momento en el que dudara, me rendiría.
Ya no llevo la alianza, y me siento rara.
Pero podré superarlo todo y quererme sólo a mí, y al arte, que es lo único que siempre tiene una respuesta emocional, más o menos clara.
Ya no quiero tener miedo a cerrar los ojos, quiero volver a estar normal, como cuando todavía no sentía nada y tenía más amigas y todo era mucho más frívolo que ahora.
Porque tengo 18 años y ya no estoy dispuesta a comprometerme, a tener una relación seria, a ponerle nombre a unos hijos que nunca tendre(mos).
Lo siento, porque he amado de forma abrumadora, hasta caer y caer, y probablemente me haya rendido justo a tiempo.
Porque ni siquiera estoy loca y yo que pensaba que tenía un problema...

Juan Ramón, Miguel Hernández, Caravaggio, Van Gog, Nietzsche...todos amaron demasiado y todos hicieron magia con ese amor tan dañino.
Tengo que buscar mi propia magia.
Por el momento, adiós amor, espero que nunca vuelvas así, yo sólo quiero a mamá y a mis amigos.
Ya no tengo más sitio para ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario