viernes, 5 de noviembre de 2010

Conozco a Serena Van der Woodsen...

...Va en mi autobús todos los viernes y tiene voz de camionero. Granada no es tan chic como el Upper East Side.

Hoy iba en el autobús con "Serena" y he pensando: "es la típica cosa que le contaría a la gente como una gracia"; pero nadie ve Gossip Girl.
No sé si alguna/o de los que me leéis lo veréis, pero que quede para la posteridad y yo me acuerde de esa barbie universitaria con la que compartí aplastamientos en el autobús.
Hoy le tengo envidia a "Serena" porque te echo de menos y quiero estar contigo y estoy un poco más vacía porque no sé cuándo será eso, pero en fin...tengo trabajo por todas partes y no puedo quedarme en lo que me apetece.
Es uno de esos días en los que en la facultad todo parece un desastre: he tenido mil problemas imprimiendo un trabajo y después, al entregar otro me han dicho que lo repita.
Ha sido curioso, la profesora repetía que le gustaban las uniones y yo que todo era una mierda. Así hemos estado hasta que me ha dicho que me relaje y si el abstracto me frustra tanto, comience partiendo de un figurativo, aunque eso "limite las posibilidades".
Estoy hablando de mi trabajo de escultura, ese que recordaréis por ser horrendamente feo xD.
El lunes tengo que entregar un trabajo para pintura (luego la tía se toma su calma viéndolos, que en la primera ronda aún no hemos llegado al mío Uxu) con la condición de que esté pintado sólo con colores tierra. Así que ya sabéis, veréis marrones-ocres, grises coloreados y verdes.

Anoche sentí que tengo que reciclarme, que mis manos y mi cerebro no van conectadas, que algo va mal.
La facultad me hace reflexionar constantemente acerca de mis limitaciones y quiero indagar, porque lo que hago no me gusta y necesito encontrar una forma de que la conexión vuelva a transmitir y sacar todas las cosas que necesito hacer desaparecer de aquí.
Me pregunto si habréis sentido alguna vez la impotencia de no poder transportar imágenes de vuestra percepción o de la memoria hasta un objeto, moldearlo, convertirlo, hacerlo vivir.
No es una sensación tan evidente cuando hablamos de una idea, pero hoy hemos hecho un ejercicio que me ha hecho sentir pequeña (más aún).
Veréis, hemos ido uno a uno metiendo las manos en una bolsa, palpando su contenido sin poder verlo y teniendo que escoger uno de los objetos de su interior para hacer una pieza idéntica.
La idea es captar toda la información posible del objeto: desde textura, forma, tamañano...a sensaciones que te produce. Hay que hacer una especie de...nosécómodecirlo...4 figuras partiendo de la copia que hemos hecho basándonos en el tacto y a partir de ahí ir haciendo deformaciones a la pieza.
En cada figura tiene que haber una variente, uniendo el primer y el último objeto, como si recrearamos su transformación hasta convertirse en otra cosa.
Tocar completamente a ciegas es un alimento increible, y me da miedo.
Podría deciros que "he visto" muchas más cosas que si me ponen el objeto delante, pero al llegar a la plastilina y empezar a moldear es como si me hubiera vuelto a quedar a ciegar.
¿Cómo se transportan tantas sensaciones?

Díréis que estoy asquerosamente filosófica y abstracta, pero soy un objeto maleable y prefiero abrir mi mente y empaparme a oxidarme rápidamente.

En fin, no sé qué más contaros, ya me he espabilado un poquito y esperaré a que María me acompañe a dar una vueltecita que un viernes aquí hace que me duela hasta el alma.
Os quiero mucho y al que tiene 17 por última vez también =). Llámame o algo, va, quiero escucharte por lo menos

No hay comentarios:

Publicar un comentario